domingo, 13 de julio de 2008

La Virgen de Iguácel expuesta en el Pabellón de Aragón acude a su tradicional romeria


13.7.2008.

En http://www.aragonliberal.es/noticias/noticia.asp?notid=12803

La Virgen de Iguácel es una de las piezas de patrimonio que forman parte de la exposición “Aragón: agua y vida” del Pabellón de Aragón, en la que se representan las comarcas de la Comunidad Autónoma.


La Virgen de Iguácel es una de las piezas de patrimonio que forman parte de la exposición “Aragón: agua y vida” del Pabellón de Aragón, en la que se representan las comarcas de la Comunidad Autónoma. Desde 1976, año en que fue restaurado su santuario por la Asociación Sancho Ramírez, la talla se conserva en el Museo Diocesano de Jaca, sin embargo, este año, la virgen “veranea” en la Expo de Zaragoza.

Mientras dure la muestra, miles de personas de diferentes países contemplarán cada día esta importante talla románica. Pero ni el más importante evento internacional puede hacer que la Virgen falte a su cita anual, en la que es venerada por los escasos habitantes del valle oscense de la Garcipollera. El domingo 13 de julio, la Virgen de Igúacel saldrá de la Expo ente importantes medidas de seguridad, y su vitrina permanecerá vacía durante todo el día.

Según manda la tradición, el segundo domingo del mes de julio, la Virgen de Iguácel vuelve a su antigua morada, en el santuario oscense de Santa María de Iguácel, situado en el barranco de Ijuez. Es el día de su romería, en el que los antiguos habitantes de la Garcipollera se reencuentran con su virgen.

Las hoy deshabitadas villas de Acín y Larrosa organizaban antiguamente esta romería, a la que acudían los pueblos de Bergosa, Bescós, Villanovilla, Cenarbe y La Llosa. Los descendientes de estos antiguos moradores mantienen hoy esta tradición, en la que ocho personas de cada pueblo portan las cruces parroquiales de sus municipios para pedir protección a la Virgen de Iguácel. Tras una procesión alrededor de la ermita, enclavada en un hermoso paraje pirenáico, los participantes besan a la Virgen y entran en el santuario, que sólo ese día abre sus puertas. Tras la íntima celebración religiosa en su lugar de origen, la talla volverá a su vitrina en la Expo, para seguir siendo admirada por miles de turistas durante dos meses más.

La Virgen de Iguácel es una talla románica del siglo XII, realizada en madera de pino, dorada y policromada al temple. Su base mide 40 x 40 centímetros y su altura es de un metro. Uno de sus rasgos más característicos es que, pese a su restauración, todavía conserva la policromía original, en la que predominan los azules y rojos propios de su época.

Según explica Arancha Echeverría-Torres, la restauradora encargada de velar por la conservación de las piezas histórico-artísticas del Pabellón de Aragón, otra de las peculiaridades de la talla consiste en que, aunque está representada “en majestad”, el niño que sostiene no tiene la mano en actitud de bendecir, algo inusual en este tipo de esculturas: “Puede ser que la mano se rompiera, y al rehacerla, se optara por la posición actual, con la palma semiabierta hacia arriba”. Además, como informa la restauradora, “la parte trasera del soporte está hueca y, sobre la base, sobresale un vástago de madera para poder sujetarla mejor sobre un soporte, para así sacarla de romería sin que corra el riesgo de estropearse”.

Respecto al día de la romería en su honor, Echeverría-Torres matiza que la talla será transportada hasta Jaca en una caja especial, realizada en madera de balsa y con un grosor en sus paredes de 70 centímetros: “Este recipiente irá cerrado herméticamente, para conservar las condiciones óptimas de conservación que tiene en el Pabellón de Aragón: una temperatura entre 18 y 22 grados, con una humedad relativa entre 40 y 55% y que no supera los 300 luxes de nivel de luz”.

No hay comentarios: