jueves, 11 de octubre de 2007

Diálogo... ¿con palabras y explosivos? Expíquese.

Diálogo... ¿con palabras y explosivos? Expíquese.


explosiones en el País Vasco

Por: Manuel de la Hera. Aragón Liberal

No bastan las palabras para convencer. Son necesarios hechos que confirmen aquello que se ha dicho. Esto parece que lo tienen aprendido quienes, desde hace tiempo, usan los explosivos para acabar con vidas humanas y bienes materiales como muestra bien clara de su firma. Es una barbaridad, pero ahí siguen con su método y piensan que tienen las de ganar. Se dice de ellos que es gente dura, además de equivocada, y son muchos los que, de otra parte, se preguntan por qué han llegado a adquirir esas cualidades.


Todo necesita un periodo de aprendizaje y otro tiempo dedicado al mantenimiento de aquello que se aprendió. ¿Quién se dedica a esas labores?. ¿Quienes hacen posible que haya personas dispuestas a acabar con la vida de otra gente para que la sociedad les tenga en cuenta?. Con palabras no convencían...


Hay quienes siguen fieles a aquella expresión llena de cinismo: "Unos mueven el árbol y otros recogen las nueces". Claro que aquí no se trata de árboles ni de nueces, sino de agitación profunda en la sociedad y de personas muertas o heridas. ¿Quién anima a los que desatan, materialmente, la furia asesina de esos explosivos escondidos en los bajos de un vehículo, o en cualquier otro lugar?.


Quizá sean los mismos que después vuelven a hacer oír sus palabras tratando de convencer a los demás de lo que ellos postulan desde hace tiempo. Ante hechos de ese tipo es necesario ser totalmente claros; hay que rechazarlos con palabras y también con hechos claros y concretos que pongan de manifiesto, con rotundidad, que esas no son formas de apoyar tales o cuales pareceres. Palabras y hechos no explosivos.


Los hechos no tienen que ser violentos ni desagradables; ni siquiera incómodos. Los hechos deben ser reflejo fiel de los mejores sentimientos del alma; de la caridad de unos con otros, sin distinción alguna. Tienen que ser hechos que convenzan con toda naturalidad por su limpieza y rectitud, sin claroscuros ni recovecos, sin dobles techos ni dobles fondos de difícil visión. ¿Cuándo se aceptará un abrazo de cualquier persona sin temor a una agresión o a que le coloquen a la espalda un símbolo de inocentón?. Hechos sinceros y nobles.


Es necesario que se hable menos de lo que se habla hoy día. Hay una gran invasión de discursos que flotan en el ambiente de la sociedad y que vienen decir lo que ya se ha oído otras veces y que, además, mantienen un lamentable clima de desunión. Ya no se les presta atención; se necesita otra cosa, otra forma de hacer llegar al ánimo de la gente la ilusión para trabajar, todos juntos, en pro de una serenidad de vida, amable, libre y pacífica.


Ante la presencia de una nueva muestra de terror sanguinario, llevado a cabo en la mañana del pasado martes, las palabras deben ser las menos posibles, las justas para mostrar dolor por el hecho y por las heridas sufridas por Gabriel Giner en el cumplimiento de su deber y han de ir acompañadas por hechos sensatos y justos que evidencien claridad de juicio y firmeza, sin necesidad de muestras explosivas de ningún género.


Manuel de la Hera Pacheco.- 10.Octubre.2007

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